EL PRINCIPIO DE PRESUNCIÓN DE INOCENCIA
En el derecho penal, la fórmula de Blackstone (también conocida como ratio de Blackstone) es un principio que establece que “es mejor que diez personas culpables escapen a que un inocente sufra”.
Nombrado en honor al jurista inglés William Blackstone, la fórmula establecida en este principio es más antigua, estando vinculada el principio de inocencia del derecho procesal penal.

La fórmula fue expresada por primera vez en el libro titulado De Laudibus Legum Angliae (c. 1470) de Sir John Fortescue, en donde establecía que “uno preferiría que veinte personas culpables escapen a la pena capital en lugar de que una persona inocente sea condenada y sufra la pena capital”.
Similarmente, el 3 de octubre de 1692, mientras agumentaba en los juicios de Salem, el reverendo Increase Mather adoptó la declaración de Fortescue y escribió:
“Es mejor que Diez Brujas Sospechosas escapen, a que una Persona Inocente sea condenada.”

La estadística misma – 10 culpables a 1 inocente en la fórmula arquetípica de Blackstone y la formulación de 20:1 en la fórmula original de Fortescue – ha sido objeto de varios análisis diferentes, incluyendo opiniones autoritarias indicando ratios menores.
(Bismarck dijo “es mejor que diez inocentes sufran a que un culpable escape”).

“Es preferible que cien personas culpables puedan escapar, a que un solo inocente sufra”, escribió en 1785 Benjamín Franklin.

La presunción de inocencia es un derecho fundamental proclamado en el apdo.2 del art.24 CE.
Es, evidentemente, un tema muy recurrente en muchos asuntos.
La presunción de inocencia es la garantía constitucional con la que cuenta el acusado al enfrentarse al proceso en el que se ejercita una pretensión punitiva frente a él, y para proceder a su enervación ha de resultar cuidadosamente motivada por el Tribunal sentenciador.
La presunción de inocencia en España está recogida en el art. 24.2 de la Constitución Española.
En palabras del Tribunal Supremo, “ha dejado de ser un principio general del derecho que ha de informar la actividad judicial para convertirse en un derecho fundamental que vincula a todos los poderes públicos y que es de aplicación inmediata”.

Por lo tanto, a toda persona se le presume su inocencia tras una acusación hasta que no quede demostrada su culpabilidad.
Quien acusa tiene que demostrar la culpabilidad del acusado y por tanto el acusado no tiene que demostrar su inocencia, ya que de ella se parte. La carga de la prueba es así de quien acusa.
Desde hace muchos años, el Tribunal Supremo ha exigido, como es natural, una prueba plena, más allá de toda duda razonable, en todos los procesos penales, para enervar la presunción de inocencia.
Fuentes:
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Fórmula_de_Blackstone
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Principio_de_presunción_de_inocencia
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